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Entrevista

"La tecnología automatizará los procesos para que el personal médico tenga más tiempo para el paciente"

Núria Saladié

MIRU Medical Systems nació cuando Pau Soler y Josep Rodiera, jefe del servicio de anestesiología del Centro Médico Teknon, se asociaron. Entre los dos llevaron adelante este proyecto emprendedor que busca optimizar los procesos médicos relacionados con el mundo de la anestesia para garantizar la seguridad del paciente en todo momento.

A día de hoy, la empresa desarrolla tres proyectos: .doseok, .aims y .view. Este último ha saltado a la arena mediática por su innovadora aplicación de las Google Glass como complemento para ayudar a los profesionales médicos a lo largo de la operación.

MIRU presentará sus tres productos en la feria de la European Society of Anaesthesiology (ESA) celebrada en Estocolmo los próximos 31 de mayo al 4 de junio.

En el año 2012, MIRU Medical Systems quedó primera finalista del BioEmprendedorXXI. El proyecto premiado con 10.000 euros fue .doseok, un puerto intravenoso para garantizar la correcta administración de medicamentos. ¿Cómo os influyó el concurso?

El BioEmprendorXXI fue un impulso muy importante, sirvió de embrión y nos animó a lanzarnos a la piscina. Supuso estar seis meses con un tutor y nos ayudó mucho a estructurar las ideas, a ver que nuestra propuesta era viable y a desarrollar el plan de negocio. Desde entonces hemos estado trabajando en .doseok, que controla y registra qué se inyecta al paciente para evitar errores humanos. De momento no está disponible en el mercado porque los procesos de comprobación y certificación dentro del mundo médico son lentos y los productos deben ser muy robustos, no pueden fallar.

¿Cómo ha evolucionado MIRU Medical Systems desde la participación en BioEmprendedorXXI?

A partir de .doseok desarrollamos el sistema informático al cual va asociado, .aims. Se trata de un software que se encarga de guardar toda la información relacionada con la anestesia durante la operación, es decir, actúa como una caja negra de todo el proceso. Desde MIRU intentamos que la máquina haga el trabajo duro para que el profesional pueda centrarse en el paciente. Para mí se trata de una visión personal de la tecnología: aplicamos la ingeniería para solucionar problemas.

La nueva aplicación que habéis diseñado se llama .view y permite que el personal anestesista vea en las Google Glass las constantes del paciente, una información que antes aparecía en un monitor externo. ¿De dónde surgió la idea y cómo puede mejorar el trabajo de quirófano?

Todo comenzó por la voluntad del doctor Josep Rodiera de garantizar la seguridad del paciente en todo momento. Debemos ser conscientes de que somos humanos y que, por tanto, podemos cometer errores. En medicina, sin embargo, las equivocaciones pueden tener consecuencias muy trágicas. Y pensando sobre esta cuestión, las Google Glass aparecieron como una muy buena oportunidad de innovación para ayudar al personal médico. Con las gafas, ya no es necesario que se gire la cabeza para buscar las pantallas de monitorización, sino que se puede leer fácilmente la información sintetizada más esencial sin dejar de mirar al paciente.

En ningún caso se trataba de introducir las Google Glass con calzador, sino que vimos que eran una buena solución para hacer el trabajo más cómodo a los profesionales. Pero este proyecto en concreto ha recibido mucho interés mediático, más que otros con también una muy buena aplicación médica. Pero ¡bienvenido sea este reclamo!

Quizás el interés de los medios se debe a que nadie esperaba ver todavía las Google Glass aplicadas al mundo de la medicina.

Quizás sí, pero en realidad las Google Glass se usan hoy en día más para cuestiones profesionales que no para uso individual. La gran ventaja de las gafas es que permiten tener las manos libres, y esto en el mundo médico puede ser muy conveniente.

Para poder diseñar aplicaciones en el ámbito de la salud, es necesario que haya detrás un equipo multidisciplinar para poder tener en cuenta las cuestiones médicas pero también las informáticas y técnicas. ¿Cómo es el equipo de MIRU?

Nuestro grupo es pequeño, está formado por cuatro ingenieros e informáticos. Somos un equipo multidisciplinar no tanto por lo que respecta a nuestras formaciones, sino porque somos creativos y cada uno de nosotros es multidisciplinar individualmente. Complementamos el trabajo con un par de personas que se dedican a la parte de márketing y diseño, y otra que trabaja sobre la user experience.

Dentro del mundo de la medicina, ¿qué nuevas aplicaciones de la tecnología destacarías?

Por una parte, todo lo que tenga que ver con monitorear el paciente, porque cada vez entendemos y podemos controlar mejor los procesos del organismo. Y también cabe destacar la aplicación de la robótica en medicina. Sin ir más lejos, antes la herida de la operación era tan grande como la mano de quien te operaba, pero ahora podemos trabajar con endoscopia o haciendo unas mínimas incisiones. Los robots aportan un grado de precisión más elevado que el humano.

En otro ángulo, el "Big Data" también está cambiando mucho el panorama. Nosotros vemos historiales concretos, pero si conseguimos agrupar todo el conjunto de casos del mundo, el análisis de estos datos nos permitiría ganar mucho conocimiento. El grupo de la Universidad de Michigan llamado Multicenter Perioperative Outcomes Group (MPOG) registra las características de los casos en que los pacientes mueren en quirófano sin una causa obvia. Estos datos son muy valiosos y se pueden compartir con otros hospitales para su análisis, encontrar patrones e, idealmente, evitar otras muertes similares.

Otro caso sería el de aplicar la ingeniería para desarrollar tecnologías de bajo coste para ayudar a los países con menos recursos económicos. Se ha creado un microscopio de papel que cuesta menos de un dólar y que permite visualizar bacterias como Escherichia coli o el de la enfermedad de Chagas. Invenciones como esta pueden salvar muchas vidas.

Sin embargo, todavía hay problemas a resolver, como por ejemplo las automatizaciones dentro de los hospitales o los procesos poco óptimos. Si se agilizara la parte más burocrática, el personal médico podría dedicar más tiempo a la atención al paciente.

A modo de prospección, ¿cómo prevés que la tecnología y las nuevas aplicaciones modifiquen el panorama de las medical devices?

La tecnología cada vez se aplicará más en el mundo médico. A medio plazo, tal vez podamos ver un sistema de mensajería instantánea entre profesionales sanitarios para consultar dudas sobre casos complicados. ¿Por qué han de tomar las decisiones difíciles solos? Se podría incorporar la inmediatez que ya todos tenemos en nuestros teléfonos móviles entre el personal médico.

También vendrán innovaciones para evitar los problemas antes de que aparezcan. Hoy la medicina es reactiva, es decir, actúa cuando ya nos pasa algo. Pero es posible que, cuando tengamos más conocimiento sobre nuestro cuerpo, podamos llegar a predecir los males que desarrollaremos y llegar a frenarlos antes de que nos afecten.

A largo plazo hay especulaciones muy diversas. Algunos expertos de la Singularity University auguran que a partir del 2045 ya no dependeremos de nuestra plataforma biológica, es decir, de nuestro cuerpo. Es tan sólo una estimación, pero prevén que entonces ya entenderemos cómo funciona el cerebro y que, por tanto, podremos pasarlo a un ordenador y vivir en un mundo virtual.

Otra prospección gira alrededor del trato con las personas: la tecnología automatizará los procesos burocráticos para que el personal médico tenga más tiempo para el paciente, y así la medicina podrá adquirir una función más global.

Vendrán más innovaciones, cada año saldrán de nuevas y cada vez avanzarán más rápido. ¡Nos iremos adaptando!