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Startup generation

Samantha López, Oliver Balcells y Joan Grasas

Cofundadores de RheoDx

Samantha López es bióloga y máster en Bioestadística y Bioinformática con experiencia en biología molecular y análisis de datos. Oliver Balcells es graduado en ADE con MBA y experiencia en finanzas y capital risc. Joan Grasas es ingeniero de telecomunicaciones, licenciado en investigación de mercados y máster en gestión de la ingeniería y gestión internacional de empresa con experiencia en gestión de negocio e innovación. Estos tres perfiles complementarios cofundaron juntos RheoDx, donde actualmente son CSO, CEO y CPO respectivamente.

Samantha López, Oliver Balcells y Joan Grasas: “Los errores son un aprendizaje necesario en el camino al éxito”

11.03.2019

RheoDx desarrolla un dispositivo médico para detectar anomalías de las células de la sangre. Lo hace con una sola gota, sin reactivos, y devuelve los resultados en 5 minutos. De esta forma mejora la eficiencia en el sector de la hematología reduciendo costes y riesgos para los pacientes. Samantha López, cofundadora y CSO, Oliver Balcells, cofundador y CEO, y Joan Grasas, cofundador y CPO de la compañía, explican a tres bandas cómo han vivido el proceso de emprendimiento y los retos de la compañía.

 

¿Por qué quisisteis ser emprendedores?

Samantha López: Para poner mi grano de arena en transformar la ciencia y la investigación en producto y en impacto social y económico.

Oliver Balcells: Había trabajado previamente en una entidad de capital riesgo y en un par de startups. Pero quería comenzar algo desde el principio, incorporando tecnología de vanguardia, el mejor talento y conocimiento del mercado.

Joan Grasas: Creo que uno no “quiere” ser emprendedor, sino que las experiencias personales, motivaciones y su carácter curioso le empujan de forma natural en esta dirección. Concretamente, he querido emprender en el mundo de la salud porque soy paciente crónico y conozco en primera persona el impacto que tiene la innovación en la mejora de la calidad de vida de las personas.

 

¿Cuál ha sido la decisión estratégica más importante que habéis tomado hasta ahora?

O.B: Cada día nos enfrentamos a muchas decisiones, pero la más estratégica fue decidir cuál es la aplicación que mejor encaja para nuestra tecnología, teniendo en cuenta diferentes variables como la medida del mercado, camino regulatorio, mapa de competidores, datos clínicos obtenidos, necesidad del paciente o dolor del paciente.

J.G: En relación a mi carrera, decidir no volver al mundo corporativo y centrar todos mis esfuerzos en montar mi propia compañía en el ámbito de la salud. En relación a mi etapa en RheoDx, otorgar conectividad a nuestro dispositivo, ya que permite proteger la propiedad intelectual de nuestra tecnología diagnóstica y hacerla muy escalable a nivel de aplicación, abriendo la puerta a la monitorización del paciente en su casa, un mercado que crecerá fuertemente durante los próximos años.

 

¿Cuál es el mejor consejo que os han dado?

O.B: Para mí fue inspirador, y lo he intentado aplicar desde entonces, el concepto de Divergir-Converger: cuando te enfrentas a una situación problemática, primero necesitas divergir, abrir cada posible situación o solución y después converger, poner un número determinado de piezas o perspectivas sobre un tema juntas de una forma lógica y organizada para encontrar una única respuesta. Lo aprendimos durante el programa The Collider.

J.G: En todas las charlas para emprendedores me repetían el mantra sobre los errores más comunes que solemos cometer. Y un ponente nos dijo que no nos preocupáramos, que no intentáramos evitarlos, sino que los tomáramos como un aprendizaje necesario en el camino al éxito.

 

¿Y ahora qué? ¿Qué hitos os habéis marcado alcanzar a corto plazo?

S.L. / O.B.: Demostrar que la aplicación que proponemos para el producto es factible a nivel técnico. Para ello, haremos la validación preclínica con los nuevos dispositivos para poder levantar la siguiente ronda de financiación a finales de 2019, que nos llevará al mercado a finales del 2020.

J.G: Para 2019 me he marcado tres hitos: conseguir industrializar el consumible al precio objetivo, desarrollar un dispositivo conectado, robusto y fácil de utilizar, y firmar las primeras ventas de nuestra tecnología para uso en investigación.