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Un local cedido y un único médico, el doctor Miquel Sarrias. Así nació el Institut Guttmann en 1965 en Barcelona, ​​el primer centro español dedicado al tratamiento y la rehabilitación integral de las personas afectadas por una lesión medular. Un proyecto modesto e impopular en una época en que no se planteaba la atención a este colectivo. Sus fundadores iban a buscar los pacientes, si era necesario, en su casa.

50 años después, el Institut Guttmann cuenta con un equipo de 433 personas, se atienden unos 4.570 pacientes anuales (según datos de 2014) y dispone de hasta 152 camas distribuidas en cuatro unidades de hospitalización. En 2015, el equipo del Guttmann ha celebrado el cincuenta aniversario con la mirada puesta en nuevos hitos, entre los que se encuentra la apertura de una neuroclínica en el mismo solar de Barcelona donde se ubicó el primer hospital, en el barrio de la Sagrera.

El nuevo centro tendrá una clínica en la planta baja y un complejo de 50 apartamentos individuales en los pisos superiores, para dar la oportunidad de vivir de manera independiente a personas con una discapacidad física. Este nuevo paso que da el instituto constata cómo ha evolucionado en sus 50 años de vida. Durante los primeros 30 años, el instituto se centró en lesiones medulares. En 1997 abrió la primera unidad de daño cerebral e hizo el giro hacia esta nueva especialidad hasta el día de hoy. Ahora abren una nueva puerta.

El director gerente del Guttmann, el doctor Josep M. Ramírez, explica que las técnicas y las tecnologías médicas desarrolladas para tratar el daño cerebral son aplicables en otras áreas de conocimiento y coinciden en enfermedades como la demencia, el trastorno bipolar o la esquizofrenia, por lo que la nueva clínica tratará patologías relacionadas con la salud mental y las alteraciones en niños. "Es algo que tiene mucho sentido en nuestra línea clínica. Queremos aportar el conocimiento neurorrehabilitador y trabajar con partners expertos en estas patologías", valora el doctor Ramírez.

La neuroclínica de la Sagrera tiene un presupuesto de unos 15 millones de euros y está prevista que se inaugure en 2018, con un valor añadido: el conjunto de apartamentos tutelados donde un grupo de personas con alguna discapacidad física compartirán servicios básicos, como por ejemplo la asistencia personal durante las noches. Según el director gerente del hospital, el objetivo de esta iniciativa pionera es crear un método sostenible a nivel económico para el paciente, que es uno de los principales inconvenientes a los que se enfrenta cuando quiere independizarse. "Esto ya se hace en otros países, como Inglaterra o Dinamarca, y queremos introducir esta cultura aquí".

El doctor Ramírez considera que este proyecto responde al compromiso social del Institut, que desde su fundación -y basándose en el paradigma de Ludwig Guttmann- ha aplicado un tratamiento integral y holístico que se centra tanto en la enfermedad como en la persona. "Lo que hemos aprendido en este tiempo es que lo importante no es el nombre de la lesión, sino el del paciente que la sufre. Trabajamos para que tenga un proyecto vital, recupere la autoestima y la autonomía y vuelva a ser el protagonista de su vida ".

Entre todas las iniciativas en las que colabora el Institut Guttmann destaca el programa d·HEALTH Barcelona. Los alumnos de este máster en biodiseño hacen una estada de ocho semanas en este hospital para identificar necesidades sanitarias no cubiertas y encontrar una respuesta que se traduzca en una idea de negocio.

 

El reto de la neurología

Los métodos en rehabilitación del Guttmann han sido revolucionarios, donde el deporte y la actividad física tienen un papel fundamental. "Ayudamos a los pacientes a descubrir lo que son capaces de hacer, en lugar de sucumbirlos a lo que no son capaces, para impulsarlos a su autonomía", explica el doctor José María Ramírez.

Ahora el Institut se fija un nuevo objetivo y quiere vencer el gran reto de la neurología: restaurar la lesión del paciente y recuperar su funcionalidad anterior al accidente. El instituto trabaja en diversas técnicas neurológicas que guíen el restablecimiento del circuito cerebral con procedimientos de farmacología, estimulación eléctrica no invasiva y elementos TIC con informática o robótica pasiva.

"Una lesión medular o un daño cerebral se restauran cuando el cerebro identifica el circuito que se ha deteriorado y encuentra otras células que reemplacen la función", explica Ramírez. El director gerente afirma que se están utilizando diversas técnicas intensivas y muy especializadas, como por ejemplo la combinación de células madre y estimulación eléctrica para la restauración de la médula, pero que hay que exigir una evidencia científica. "Estamos trabajando con otros centros por encargo de la OMS para demostrar que los métodos funcionan y segmentarlos según el tipo de pacientes".

 

Salud económica

Desde su creación, el Institut se ha reinventado a raíz de dos crisis. La primera, provocada por la disminución de accidentes y de lesionados medulares, ya que en 10 años el colectivo afectado se ha reducido en un 70%. La segunda, por la crisis económica y los recortes en sanidad. El doctor Ramírez explica que se han tomado dos medidas para resolver estos cambios.

En primer lugar, el hospital comenzó un proceso de internacionalización para captar pacientes privados extranjeros (actualmente, llegan unos 60 cada año). En segundo lugar, se tomó la decisión (consensuada y aceptada por los trabajadores) de llevar a cabo una reducción voluntaria de los sueldos para evitar despidos. "La combinación de estas dos cosas ha hecho posible que no hayamos tenido pérdidas ningún año y que hayamos mantenido todos los programas de innovación y calidad". Por eso el director gerente del centro remarca que los 50 años de historia del Institut Guttmann no se entienden sin el compromiso y el esfuerzo de toda la gente que trabaja.

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