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Por salud mental se entiende "el estado de bienestar mental que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todas sus habilidades, poder aprender y trabajar adecuadamente y contribuir a mejorar su comunidad". Es decir, no disponer de trastornos mentales y discapacidades psicosociales, así como otros estados mentales asociados a un alto grado de angustia, discapacidad funcional o riesgo de conducta autolesiva. Como puede observarse en el siguiente gráfico, estos trastornos son más o menos frecuentes en las diferentes etapas de la vida, siendo la infancia y la adolescencia los grupos de edad con más probabilidades de sufrirlos.

Imatge
Digital mental health: reptes i oportunitats

En Cataluña, la situación no es muy distinta: una cuarta parte de la población tiene malestar emocional, siendo las mujeres (30%) las grandes damnificadas con 18 puntos respecto a los hombres. Además, la probabilidad de tener depresión es mayor en la población femenina y en las personas en riesgo de exclusión social. El aumento de situaciones relacionadas con la salud mental de los jóvenes también preocupa: uno de cada siete jóvenes experimenta algún trastorno de salud mental en Cataluña, mientras que el suicidio se ha convertido ya en la primera causa de muerte no natural entre los jóvenes.

La COVID-19: catalizadora de las digital mental health

En este contexto, y hasta la llegada de la pandemia, la salud mental era un tema tabú. No fue hasta el confinamiento que la sociedad empezó a abrirse para hablar sobre su bienestar emocional. Este simple hecho, ligado al distanciamiento social y los avances tecnológicos, provocó un auge de empresas de digital mental health, startups y scaleups que ofrecían soluciones tecnológicas de salud mental, terapia, materiales de autoayuda y monitorización, mediante aplicaciones móviles, plataformas digitales, realidad virtual, IA y tecnologías portátiles, principalmente.

En ese momento, empresas como Headspace, Calm y Meditopia escalaron rápidamente por toda Europa porque la gente necesitaba cierto alivio debido a las restricciones. Las descargas de aplicaciones de salud mental y fitness pasaron de 565 millones a 811 millones un solo trimestre en 2020. Los inversores tomaron nota rápidamente de la nueva demanda e invirtieron 7.652 millones de euros en startups de bienestar y mindfulness en 2021 , más del doble de los 3.964 millones invertidos en 2020.

El mercado de la digital mental health se valoró en 19.500 millones de dólares en 2022 y se prevé que pasará de los 23.450 millones de dólares en 2023 a 72.300 millones de dólares en 2032, mostrando una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 20, 6% durante el período de previsión (2023-2032).

Digital Mental Health MarketImage: Market Research Future

Y todo apunta a que seguirá esta tendencia si tenemos en cuenta que la salud mental ha sido la indicación clínica más financiada en lo que llevamos de 2023, con $0,9B invertidos entre Q1-Q3, y que se mantiene como indicación líder desde 2019 "Estamos en medio de un despertar de la salud conductual, la caída del estigma combinada con la creciente conciencia de sus beneficios, todo impulsado por la pandemia, ha llevado a una explosión de la demanda", asegura Asabys, quien invartó en Koa Health y Amelia Virtual Care, dos scaleups de salud mental de la BioRegión de Cataluña.

Digital mental health: 5 retos y 5 oportunidades

A pesar del creciente interés por este segmento de empresas, confiar en las startups y scaleups de este sector plantea una serie de retos. Hemos consultado en algunas de las digital mental health de la BioRegión de Cataluña y en fondos de inversión especializados establecidos en Cataluña que han invertido en este segmento, cuáles son los principales retos y oportunidades que presentan estas tecnologías. Los presentamos a continuación:

5 reptes de les digital mental health:

  • Privacidad y seguridad: el manejo de datos sensibles de salud mental requiere medidas de privacidad sólidas para proteger la confidencialidad de los usuarios y evitar violaciones de datos. Para abordar este reto, Edgar Jorba, CEO y cofundador de Aimentia, plantea "implementar tecnologías de cifrado y autentificación robustas, estableciendo políticas de privacidad claras y transparentes". Asimismo, recomienda a las empresas seguir las mejores prácticas de seguridad de la información y cumplir con las regulaciones de protección de datos vigentes, como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea.

     

  • Dificultad de acceso al mercado: principalmente por aquellas soluciones que desean obtener una regulación. Para Carla Zaldua, CEO de AcceXible, “la regulación ralentiza la llegada al mercado de muchos productos de salud mental digital. En este punto también coincide Xenia Riasol, COO de niño, quien identifica los principales motivos: “En primer lugar, no existe un marco común europeo -y muchas veces, incluso, ni de país- que armonice ni estandarice las normas y requerimientos y, en segundo lugar, los inversores y organismos que conceden ayudas exigen obtener resultados siguiendo los mismos estándares que los medicamentos tradicionales cuando el producto es totalmente distinto”. Aline Noizet, digital health conector, da un paso más allá y habla de reembolso. “Algunos países como Alemania, Francia, Bélgica ya tienen un programa que permite recetas y reembolsar soluciones validadas. Que el usuario pague directamente no siempre es fácil sobre todo en países europeos en los que estamos acostumbrados a tener acceso a la salud de forma gratuita”.

 

  • Brecha digital: a pesar de la accesibilidad mejorada que ofrece la salud mental digital, no todo el mundo tiene el mismo acceso a la tecnología, algo que podría dejar a algunas personas sin la oportunidad de beneficiarse de las soluciones digitales, como la población con recursos limitados o las comunidades rurales. "La salud mental debe ser transversal para todos los colectivos y estadios sociales, así como para todas las etapas de vida de la persona", apoya Edgar Jorba.

 

  • Poblaciones específicas poco atendidas: según Nina Capital, los grupos de población que más necesitan innovación en salud mental son atletas, estudiantes y pacientes con enfermedades crónicas. En un artículo publicado recientemente, el fondo de inversión no sólo aseguraba mostrar interés por soluciones con evidencia científica, sino también por aquellas enfocadas a enfermedades mentales grave (SMI), como trastornos psicóticos, depresión mayor con síntomas psicóticos, depresión resistente al tratamiento o trastorno bipolar. Los niños y mujeres también son grupos poco escuchados en este campo de la salud mental. Soluciones como niño o LactApp acuerdan que esta población sigue estando estigmatizada. “Por ejemplo, si nos fijamos en las DTx que existen en el mercado, veremos que existe una falta de soluciones creadas para niños y niñas”, explica Xenia Riasol.

 

  • Calidad, eficacia y gestión del riesgo: el mercado está inundado de aplicaciones y soluciones de salud mental, pero no todas están basadas en evidencia ni son efectivas. Además, comienzan a aparecer iniciativas que sustituyen a la figura del especialista. En este punto, Xenia Riasol desaprueba la cantidad de soluciones digitales que existen sin validación clínica que “saturan el mercado y devalúan el resto”. Para hacer frente a esta situación, Edgar Jorba propone que gobiernos, organismos reguladores y empresas trabajen conjuntamente para establecer estándares y normativas claras. “Esto puede incluir la evaluación de la eficacia de las intervenciones, la supervisión de la ética en la recopilación y el uso de los datos, y el aseguramiento de que los profesionales que operan a través de plataformas digitales cumplan con las leyes y los códigos éticos”, añade.
     

5 oportunidades de las digital mental health:

  • Mejora el acceso y adherencia al tratamiento: se superan las barreras geográficas, haciendo que los servicios de salud mental sean más accesibles para personas en zonas remotas, con movilidad reducida y aquellas que preferirían no tener visitas presenciales, gracias a la supresión de los obstáculos de tiempo, ubicación y transporte. "Muchas aplicaciones son de uso remoto y permiten ampliar el acceso a personas que, hasta el momento, no tenían forma de acceder a estos servicios", manifiesta Carla Zaldua. Una ventaja también durante la maternidad, que permite a las mujeres con bebés evitar desplazamientos.

 

  • Reducción de la brecha entre la demanda y la oferta: la demanda de servicios de salud mental supera a la oferta disponible y la tecnología puede ayudar a superar esta brecha ofreciendo soluciones escalables que lleguen a un mayor número de individuos simultáneamente ya un coste más bajo. “En nuestro caso, ofrecemos un software a escala para tratar a un número mucho mayor de niños y niñas que la psicoterapia tradicional presencial”, declara Xenia Riasol.

 

 

  • Intervención y prevención temprana: las herramientas digitales pueden permitir la detección precoz de problemas de salud mental mediante el seguimiento de los patrones de comportamiento, síntomas y estado de ánimo mediante la recogida de datos de los usuarios. Algo que, para Carla Zaldua, permitiría pasar del modelo de sistema de salud reactivo que tenemos actualmente, a uno más preventivo.

     

  • Anonimato e intimidad: muchas personas se sienten más cómodas compartiendo sus problemas y preocupaciones en entornos de confianza, sin recurrir a los sistemas tradicionales. "Hay estudios que demuestran que el 75% de las personas que acuden al psicólogo abandonan el tratamiento", afirma Xavier Palomer, quien personalmente cree que a las personas nos cuesta compartir aspectos íntimos con personas desconocidas. "En el caso de las mujeres, esta privacidad aún se valora más si se tiene en cuenta el tabú asociado a ciertas temáticas y la dificultad de encontrar ayuda especializada", apunta Maria Berruezo, cofundadora de LactApp.

Las digital mental health en la BioRegión de Cataluña

Actualmente, el ecosistema catalán cuenta con 33 startups y scaleups digital mental health, lo que representa el 6% del total (525)12, una cifra que no ha parado de crecer en los últimos años, siendo en 2020 el año en que más compañías se crearon (10). Este crecimiento explosivo evidencia la juventud de ese segmento de empresas. Así, la compañía tipo es una empresa joven de menos de cinco años con una diversidad de áreas, como son las herramientas clínicas de telemedicina, las terapias digitales (DTx) o terapias digitales y las apps de salud y bienestar, y las tecnologías que utilizan, como la inteligencia artificial o la realidad virtual y realidad aumentada. Principalmente orientadas a patologías como la depresión, la depresión postparto, la ansiedad y el estrés (hospitalario).

Las startups y scaleups de digital health en salud mental también han crecido en inversión en Cataluña. En los últimos cinco años (2018-2022), las digital mental health han captado 57,67 millones de euros. En 2021 superaron los 21 millones de euros en 2021 -el 9% del total de financiación levantada ese año-, cuando lograron casi triplicar la inversión respecto a 2019. El motor de este crecimiento ha sido principalmente el capital riesgo (venture capital). Koa Health (30 millones de euros, la mayor ronda de inversión en digital health en la historia de la BioRegión y el resto de España), Amelia Virtual Care (16,5 millones de euros) y Oliva Therapy (12, 62 millones de euros) han sido las tres scaleups que más financiación han captado en este sector hasta la fecha. De hecho, estas tres empresas han levantado casi la totalidad de inversión de ese segmento. Para Robert Fabregat, director general de Biocat, "la creación de órganos como el Pacto Nacional de Salud Mental y su Plan Director muestran que en Cataluña se reconoce la salud mental como una prioridad de país y donde es necesario investigar e invertir para dar respuesta a las necesidades de todas las personas que sufren estas enfermedades".

Para Asabys, este sector es prioritario: "buscamos invertir en soluciones integradas, que permitan diagnosticar, tratar y monitorizar al paciente en todo momento, combinando el uso de herramientas digitales con la atención personalizada. Herramientas que mejoren la gestión y administración de los pacientes por los profesionales, incrementando la eficiencia y reduciendo el coste por el sistema de salud".

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En cuanto a la investigación en digital mental health en Cataluña, la Red de Innovación de Nuevas Tecnologías en Salud Mental (Red TECSAM) tiene mapeados aproximadamente 130 proyectos o soluciones de salud mental digital potencialmente transferibles que han sido desarrollados por algunos de los 49 grupos de investigación de las 23 instituciones catalanas que forman parte. Estos proyectos se centran sobre todo en la promoción del bienestar y trastornos mentales comunes, como la ansiedad, la depresión o los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). En cuanto a tecnologías, las más utilizadas son plataformas digitales, aplicaciones móviles, inteligencia artificial y realidad virtual o aumentada.

Aunque la entidad nació durante la pandemia, a mediados de 2020, han evidenciado un aumento del interés en la materia. "En nuestro nacimiento teníamos un total de 29 grupos miembros de 18 instituciones, mientras que ahora, 3 años después, ya sumamos 49 grupos de 23 instituciones", declara Dra. Judit López Luque, promotora y responsable de Innovación de la Red TECSAM y coordinadora de Innovación del Parque Sanitario San Juan de Dios. Por otra parte, también se ha observado el nacimiento de nuevas líneas de investigación y nuevos proyectos enfocados al estudio de la COVID y la salud mental.

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