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Investigadores de la Universidad de Lund (Suecia) junto con colaboradores del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona (CMR[B]) han identificado las cuatro claves genéticas que desbloquean el código genético de las células de la piel y permiten modificarlas para que empiecen a producir glóbulos rojos de la sangre.

La estudiante de doctorado catalana en la Universidad de Lund Sandra Capellera, que es la primera autora del artículo, explica que esta es la primera vez que alguien consigue transformar células de la piel en glóbulos rojos, según informa el CMR[B]. El estudio, publicado en la revista científica Cell Reports, muestra que de 20.000 genes, sólo cuatro son necesarios para hacer esta reprogramación, que tarda ocho días.

Cada individuo tiene un código genético único, un manual de instrucciones completo que describe exactamente cómo están formadas todas las células del cuerpo. Se podría decir que cada célula "lee" una parte concreta de este manual que determina qué tipo de célula será (del cerebro, musculares, adiposas, esqueléticas, de la piel,...). El equipo de investigación encargado de este estudio ha logrado capacitar una célula de la piel para transformarla en una sanguínea.

Para activar la reprogramación, los investigadores introdujeron diferentes combinaciones de unos 60 genes dentro del genoma de las células de la piel con la ayuda de un retrovirus hasta que se logró que las células de la piel se convirtieran en glóbulos rojos.

El experimento se ha hecho en ratones y los resultados preliminares indican que también se puede aplicar en células humanas. La parte de validación de los resultados obtenidos de células de piel humanas lo ha llevado a cabo el equipo del CMR[B], liderado por el investigador postdoctoral Julián Pulecio con la supervisión de Ángel Raya.

El descubrimiento es significativo no sólo desde un punto de vista biológico (ayuda a entender cómo se producen los glóbulos rojos y qué instrucciones genéticas se requieren), sino también desde una vertiente terapéutica. Ante la actual falta de donantes para pacientes con enfermedades vinculadas a la anemia, esta investigación es una oportunidad para producir glóbulos rojos desde las propias células de la piel del paciente.

"Una posible aplicación para esta técnica es hacer glóbulos rojos personalizados para transfusiones de sangre, pero esta meta está aún lejos de convertirse en una realidad clínica", valora el jefe del equipo de investigación en Lund y director del estudio, Johan Flygare.

 

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