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Los datos que recoge el Informe de la BioRegión de Cataluña 2025, elaborado por Biocat y presentado el 19 de febrero, en el Auditori l’Illa de Barcelona, dibujan un ecosistema que ya no solo crece: se consolida como un hub europeo capaz de atraer grandes volúmenes de inversión, retener y generar talento, exportar productos farmacéuticos y liderar en investigación clínica y científica. El titular más visible es el récord: 517 millones de euros de inversión en startups y scaleups de salud. Pero el mensaje de fondo es más complejo: la BioRegión madura, sí, pero el siguiente salto es convertir los avances en innovación adoptada en el sistema de salud y en impacto real.

Esta es la lectura que pone sobre la mesa el director general de Biocat, Robert Fabregat: “El ecosistema de innovación en salud de Cataluña continúa avanzando en su fase de madurez: capta más inversión privada y competitiva, acelera el pipeline clínico y refuerza su liderazgo científico y en investigación clínica. El reto, ahora, es seguir escalando para que estos avances se traduzcan en más innovación adoptada en el sistema de salud y en mayor impacto para pacientes y sociedad”.
 

La BioRegión: de ecosistema emergente a motor económico estratégico

Antes de entrar en el detalle de la inversión, hay un dato que lo contextualiza todo: la BioRegión ya tiene dimensión de industria estructural. El ecosistema suma 1.650 empresas (un +8,3% en un año) y 94 instituciones de investigación, y consolida un peso macroeconómico muy relevante: 7,6% del PIB catalán y tercera actividad económica del país en términos de valor añadido y empleo. La facturación alcanza los 48.691 millones de euros y el empleo supera los 306.000 puestos de trabajo (el 7,3% de la población ocupada). Al mismo tiempo, el sector conserva su estructura característica: 90% de pymes y una concentración todavía muy marcada en Barcelona (93,4%), aunque se detecta una desconcentración territorial progresiva.

Esta combinación explica por qué, en salud, el ecosistema no se entiende solo en clave de startups: necesita industria, investigación y hospitales. Y también ayuda a entender lo que ha ocurrido con la inversión en 2025.

El año de las grandes rondas: 517 millones y una inversión más concentrada

2025 marca un hito: 517 millones de euros en inversión para startups y scaleups de salud, un +43% respecto a 2024 y por encima del máximo alcanzado en 2022. El capital riesgo continúa siendo el principal motor, con 327,6 millones de euros, pero el patrón se ha desplazado hacia una dinámica típica de los ecosistemas que entran en fase de escala: menos operaciones, pero mucho mayores. De hecho, las cinco principales rondas concentran el 47% de todo el capital levantado.

En este grupo figuran operaciones como la de SpliceBio (118 millones de euros), DeepUll (50 millones de euros) y Qida (37 millones de euros), que explican una parte significativa del salto anual. En paralelo, el ecosistema mantiene una base emprendedora activa (464 startups) y un flujo sostenido de proyectos surgidos de la investigación, con 168 spinoffs creadas desde 2016.

Pero el récord no se explica solo por dinero privado. El informe recoge un máximo histórico en subvenciones: 124,3 millones de euros, impulsados principalmente por fondos europeos. Este componente es especialmente crítico en salud, donde el camino hasta el mercado —validación, regulación, evidencia clínica— es largo y costoso. El ecosistema completa el mix con venture debt (31 millones) y mercado bursátil (30 millones), mientras que el crowdequity retrocede hasta los 3,8 millones, el nivel más bajo desde 2018.

Uno de los datos más elocuentes del año es que el 82% del capital riesgo captado incluye la participación de inversores internacionales, presentes en todas las grandes operaciones. El crecimiento, según el informe, se explica por la coinversión entre fondos nacionales e internacionales, con un papel clave de los primeros a la hora de atraer capital extranjero.

2025 también reordena el peso de los subsectores. El biotec recupera el liderazgo con 347 millones de euros, impulsado por grandes rondas, y concentra el 68% del total anual. En el período 2021–2025, el biotec acumula 998 millones de euros y representa el 54% de la inversión de los tres segmentos. Mientras tanto, el tecmed desciende hasta los 92 millones y el digital health repunta hasta los 71 millones, aunque sigue siendo el subsector más pequeño.
 

Montserrat Vendrell, socia de Asabys Partners, indica: “Una parte muy relevante del salto de inversión de 2025 se explica por el efecto multiplicador de los instrumentos de coinversión pública, especialmente el matching facility del CDTI (y también el ICF), que amplifican los tickets de los VCs operación a operación. Al mismo tiempo, el mercado sigue funcionando claramente por sindicación: la coinversión con internacionales concentra la mayor parte del volumen y las rondas exclusivamente nacionales son residuales”.

En este contexto, Joël Jean-Mairet, socio director en Ysios Capital, señala: “Los datos de este año confirman un momento clave para el ecosistema: por primera vez superamos los 500 M€ de inversión, gracias principalmente al capital privado. El gran reto sigue siendo la financiación early stage y, sobre todo, la transferencia tecnológica, donde el ‘gap’ sigue siendo muy evidente. Iniciativas como FITA, y el apoyo del CDTI o del Fondo Europeo de Inversiones, están reforzando esta fase con instrumentos más dirigidos y de mayor calidad. De cara a 2026, el objetivo es que esto se traduzca en más proyectos financiados y más empresas creadas”.

Y precisamente para que estas cifras puedan sostenerse en el tiempo, el foco se desplaza hacia el embudo de innovación: garantizar que el capital, público y privado, siga llegando a las fases donde el riesgo es más alto y la transferencia tecnológica aún es frágil. Lluís Pareras, fundador y socio director de Invivo Ventures, explica: “Hay que poner el foco en un riesgo y una oportunidad claros: Europa necesita proteger la financiación en etapas tempranas. El EIC es un sello de excelencia, pero si el programa sigue desplazándose hacia fases clínicas y TRLs más altos, se ampliará el gap en preclínica, que es donde el ecosistema tiene mayor necesidad de instrumentos. Si queremos sostener y ampliar estas cifras de inversión en los próximos años, debemos asegurar que el capital, público y privado, siga llegando allí donde el mercado todavía no cubre el riesgo: en las fases más tempranas”.

La otra pata del modelo: exportaciones, inversión extranjera y hubs tecnológicos

La BioRegión no sería un hub europeo sin base industrial y proyección exterior. Cataluña recupera la primera posición en España en exportaciones de productos sanitarios, con 9.165 millones de euros (el 45,7% del total estatal), principalmente hacia Suiza, Alemania, Francia y Estados Unidos.

En cuanto a la inversión extranjera directa, pese al descenso de 2025, el período 2021–2025 acumula 2.382 millones de euros y 5.567 nuevos puestos de trabajo, en una dinámica en la que ha sido especialmente determinante la apuesta de AstraZeneca en 2023 y 2024. El informe destaca, además, que Cataluña mantiene el liderazgo estatal con un peso notable de inversiones orientadas a I+D.

Este pilar industrial y de atracción de inversión se refuerza con el capital humano: 26.000 titulados anuales en ramas científicas y más de 18.000 profesionales de investigación han favorecido la llegada de más de 30 hubs tecnológicos vinculados a la salud en los últimos años.
 

Excelencia científica e investigación clínica: el gran activo diferencial

El informe sitúa al país en posiciones punteras en financiación competitiva europea: participación en 297 proyectos Horizon en ciencias de la vida y la salud (2020–2024) y liderazgo per cápita en proyectos por millón de habitantes y financiación por millón de habitantes. En ayudas ERC, las más prestigiosas, acumula 64 proyectos.

La producción científica también es sólida: 54.521 publicaciones (2020–2024), cerca del 35% del total estatal, y una calidad especialmente alta con 1.791 Highly Cited Papers, situando a Cataluña como líder europeo en porcentaje de artículos de alto impacto.

Esta excelencia se traduce en investigación clínica: en 2025 los centros catalanes han participado en 5.768 ensayos clínicos activos (el 92% de la actividad estatal). Cataluña se sitúa 4ª en Europa y 7ª en el mundo, mejorando una posición respecto a 2024, con un crecimiento anual por encima de la media estatal. La oncología sigue siendo el principal motor, seguida del sistema inmunitario y el respiratorio.

Y el pipeline gana madurez: 71 activos en desarrollo clínico (51 moléculas y 20 terapias avanzadas), casi el doble que en 2020, con un peso relevante de fases II y III, y concentración en áreas como oncología, sistema nervioso central y dermatología.

El paso que falta: conectar mejor investigación, industria y sistema de salud

Con este nivel de indicadores, la conclusión es inevitable: el reto ya no es demostrar potencial. El reto es la ejecución. Silvia Labé, directora del Informe de la BioRegión de Cataluña, lo resume en una idea que aparece como hilo conductor del documento de referencia sectorial: «El gran salto ya no depende solo de crecer en actividad, sino de conectar mejor investigación, industria, mercado y sistema de salud para acelerar la traslación y la adopción de la innovación». Y añade el componente del momento europeo: la competencia tecnológica y los retos geopolíticos abren oportunidades, pero exigen «más coordinación, más velocidad, más políticas y más inversión».
 

Presentación de los principales resultados del Informe de la BioRegión de Cataluña 2025

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