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Organizada por Biocat, la jornada reunió a más de 120 profesionales de los ámbitos académico, empresarial e inversor para analizar los retos estratégicos de la transferencia tecnológica en ciencias de la vida y promover nuevas colaboraciones dentro del ecosistema.

El director general de Biocat, Robert Fabregat, y la directora general del Vall d’Hebron Institut de Recerca, Begoña Benito, dieron el pistoletazo de salida a una jornada centrada en la necesidad de reforzar la conexión entre el conocimiento generado en el ecosistema científico y clínico y las vías que permiten trasladarlo al mercado, a la industria o al sistema de salud.

Uno de los ejes principales del encuentro fue el debate sobre cómo redefinir los indicadores de las oficinas de transferencia tecnológica para ir más allá de las cifras y medir mejor el impacto real de su actividad. En una mesa redonda moderada por Núria Martí, directora de Innovación y Desarrollo de Negocio de Biocat, representantes de CERCA, la Universitat de Barcelona, el IDIBAPS y el Centre de Regulació Genòmica coincidieron en la necesidad de disponer de indicadores más flexibles, útiles y homogéneos, capaces de reflejar la complejidad de la transferencia y reducir la carga administrativa que a menudo limita la actividad de las OTT.

Durante la sesión también se puso sobre la mesa la divergencia existente entre lo que se comunica y lo que realmente hacen las oficinas de transferencia, así como la infrarrepresentación de las colaboraciones interinstitucionales, el valor del know-how y del secreto industrial, y la necesidad de medir el impacto social y económico más allá de los contratos con el sector privado. Los participantes remarcaron que los indicadores no deben ser un fin en sí mismos, sino herramientas para hacer visible el impacto de la investigación en la sociedad, incluidos el beneficio para los pacientes, el ahorro para el sistema de salud y la generación de valor para el conjunto del ecosistema.

La jornada también incluyó casos inspiradores de innovación y transferencia en Cataluña. Se destacó la necesidad de dotar al ecosistema catalán de inteligencia artificial de mecanismos efectivos de transferencia tecnológica, fomentar la creación de startups y facilitar la llegada de soluciones al mercado. Ysios Capital compartió las características del nuevo fondo InceptionBio, orientado a proyectos en fases iniciales y centrado en activos biotecnológicos, diagnósticos, tecnologías médicas e inteligencia artificial. Por su parte, el Vall d’Hebron Institut de Recerca expuso el nuevo modelo de gestión de la innovación implantado en el centro, orientado a estructurar el proceso de transferencia, acompañar los proyectos desde las fases iniciales e impulsar la creación de spinoffs con impacto social y económico.

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